El descubrimiento científico

La salud depende en gran medida de la capacidad que tiene nuestro organismo para protegerse, adaptarse y mantener su equilibrio interno. En el centro de ese sistema de defensa se encuentra el sistema inmunitario, un complejo entramado de mecanismos que resulta esencial para nuestra supervivencia.
A principios de la década de 1960, el cirujano italiano Gustavo Bounous comenzó a hacerse una pregunta que cambiaría el rumbo de sus investigaciones. Tras intervenir a numerosos pacientes, observó que algunos se recuperaban de manera notablemente más rápida que otros, a pesar de haber sido sometidos a procedimientos similares.
Al analizar sus casos, descubrió que los pacientes con una mejor recuperación compartían un elemento en común: habían llegado a la cirugía con un estado nutricional más favorable. Esta observación le llevó a plantear que la nutrición y el sistema inmunitario estaban mucho más relacionados de lo que se creía hasta ese momento.
Por las mismas fechas, en la Universidad McGill de Canadá, la doctora Patricia Kongshavn desarrollaba sus propias investigaciones sobre el funcionamiento del sistema inmunológico. El encuentro entre ambos científicos dio lugar a una colaboración que perseguía un objetivo muy concreto: comprender cómo la nutrición podía influir en las defensas naturales del organismo y encontrar una manera de apoyar su funcionamiento.
Décadas de investigación permitieron identificar una biomolécula especialmente relevante en este proceso: el glutatión. Los estudios realizados durante más de cincuenta años han puesto de manifiesto la estrecha relación existente entre el glutatión y la respuesta inmunitaria, además de su participación en múltiples procesos asociados al mantenimiento de la salud y al envejecimiento saludable.
Pero ¿qué hace tan especial al glutatión?
El glutatión es una pequeña biomolécula que cada una de nuestras células produce de forma natural. Se encuentra ampliamente distribuido en el organismo y participa en el funcionamiento normal de órganos tan importantes como el cerebro, el corazón, el hígado, los pulmones y los riñones.
Hasta la fecha se le han atribuido más de 1.500 funciones biológicas. Entre las más destacadas se encuentran su participación en el funcionamiento normal del sistema inmunitario, su papel en los mecanismos naturales de desintoxicación celular, su intervención en el metabolismo energético y su contribución a la protección frente al estrés oxidativo.
Precisamente por esta última función, muchos investigadores se refieren al glutatión como el «antioxidante maestro». Su presencia resulta especialmente importante para ayudar a preservar la integridad y el correcto funcionamiento de las células.
Después del agua, el glutatión se considera una de las moléculas más abundantes del organismo. Sin embargo, las células solo pueden fabricarlo si disponen de tres aminoácidos fundamentales: ácido glutámico, glicina y cisteína.
Estos aminoácidos están presentes en la alimentación, pero la cisteína plantea un desafío particular. Se trata de una molécula muy delicada y susceptible de alterarse durante los procesos digestivos, lo que limita la cantidad disponible para que las células puedan producir glutatión.
Además, diversos factores asociados al paso de los años, el estrés y determinados hábitos de vida pueden contribuir a una disminución progresiva de los niveles de glutatión. Este fenómeno despertó un enorme interés científico y llevó al doctor Gustavo Bounous y a la doctora Patricia Kongshavn a buscar una solución.
Tras años de trabajo, consiguieron desarrollar una forma de aislar y proteger la cisteína para hacerla más biodisponible y permitir que las células dispusieran de este aminoácido en mejores condiciones para sintetizar glutatión de manera natural.
De esta investigación nació Immunocal®.
En 1996, ambos científicos participaron en el lanzamiento de una compañía especializada en biotecnología que adoptó el modelo de venta directa. Así surgió Immunotec.
Immunocal® es un producto nutracéutico que proporciona una fuente especializada de cisteína biodisponible, aportando a las células los elementos que necesitan para producir glutatión por sus propios mecanismos naturales.
Posteriormente se desarrolló Immunocal Platinum®, una formulación que incorpora una mayor cantidad de cisteína enlazada junto con otros componentes relacionados con el equilibrio redox celular y diversos procesos vinculados al bienestar y al funcionamiento normal del organismo.
El desarrollo de Immunocal® está respaldado por más de 45 años de investigación científica y una inversión superior a los 25 millones de euros. Los trabajos realizados han dado lugar a más de 80 estudios publicados en más de 50 revistas médicas y científicas, con la participación de más de 200 autores e investigadores independientes.
Asimismo, más de 125 instituciones médicas y académicas han participado en investigaciones relacionadas con Immunocal®, entre ellas las universidades de Kentucky, Denver, Alberta, Washington, Toronto y Shanghái, así como el Instituto Pasteur de París y otras prestigiosas instituciones internacionales.
Tras más de 25 años de comercialización en Canadá y Estados Unidos, Immunocal® ha sido citado en diversas obras de referencia sobre salud y nutrición.
Está clasificado como un nutracéutico, es decir, un producto de origen nutricional desarrollado con estándares de calidad farmacéutica y respaldado por más de 85 patentes internacionales.
El interés científico por Immunocal® también ha sido reconocido por destacados investigadores. Entre ellos se encuentra Luc Montagnier, Premio Nobel de Medicina por sus investigaciones relacionadas con el VIH, quien dedicó uno de los capítulos de una de sus obras a analizar el interés de Immunocal® en determinadas líneas de investigación relacionadas con la salud.